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22 junio 2005

Dos veces tres y el sigilo

Me enseñaron a contar el tiempo
con la boca y con los dedos.
Y me dieron una camisa
con remiendos.

Escapé de madrugada,
había ladridos.
En el asombro

la boca
jamás halló el grito.

Dos veces tres no se han ido
porque había silencio,
porque no supieron
arrastrarse
y dejar la forma humana
en el encierro.

Ya no tengo nada
más qué hacer.
Hoy vigilo.

2 comentarios:

~βקּџĵΐﺄﺄגּ~ dijo...

Vigilante en sigilo... abre tu alma... esa alma en delirio...

Román Ahuí dijo...

Abro la puerta, los ojos, respiro. Abro las alas de insecto dormido. El alma está expuesta. El pecho incandescente ajeno o todo mío, lejos del caos, sabe lo que el alma contiene.

Un saludo, Brujilla, bienvenida.