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24 agosto 2009

El fuego antes que el sol

ARTE Y MESTER

Por: Alejandro Hernández López


Se cayó el puente. No, la noticia no viene en el periódico, pero ya me la contaron los verduleros que venían de la central de abastos. Estas fueron las palabras que se propagaban muy temprano, por mi barrio, apenas minutos de haber ocurrido el desvanecimiento de un puente, mimetizando la escena una singular acción del infantil play móvil.


“Llamas, todo se incendió luego del madrazo”. Continuaba la anécdota del vendedor de periódicos, quién agregaba de su cosecha a los hechos. Los voceadores corrían la noticia, que no se publicaba ese jueves en los periódicos, pero que en la mañana tomaba color como la luz del día en Xalapa, Veracruz, México.


Una sacudida rompió el sueño y la ciudad despertó con el dolor que duele por todos estos años inútiles, mostrándose todo a la mínima ocasión. Cuando el estruendo de la gran cascada cesó, el susurro oficial se volvió –en la mitad de las palabras- otra terrible avalancha.


Un ciudadano sale de su vehiculo y observa la ruidosa escena, el sonido tarda en reptar por la plaza comercial. El miedo se apodera de todo y el fuego iluminó muy temprano antes que el sol. La sombra de las llamas proyectan un tiempo que se fractura, un distanciamiento que se sabe irreversible: un error humano deja sin alternativas, sin repliegues -al descubierto- no solo el propio acto nada insólito, sino de todo el horizonte: otros puentes, otro tendido de red.


Hay que buscar tras los hechos consumados. Hurgar en los escombros, para descubrir a la verdadera y a la vez terrible, inquietante respuesta de manos privilegiadas, ocultando en los cajones de la oficina el inédito manuscrito que revela la fractura de un puente que –efectivamente- lo derribo una desmedida cuestión de pesos.


barrenador@yahoo.com