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24 diciembre 2008

Desde un rincón del mundo

Una mirada al vuelo
diluye la conciencia.

El juego consistía
en perder

la piel desconocida

en medio de la invención

de la sonrisa,

viajar inagotables

sobre el tránsito continuo,

averiguar si al abecedario

no le precisan los acentos.


A pesar del golpe derretido

de la razón y la tormenta
lo justo

fue ocultarse tersos,

tras el tiempo mate.

Y mordernos

el encierro.

18 diciembre 2008

Letra sobre letra un nombre

La espera sobrevuela

cualquier color

esconde lo perdido.


Lo pronuncio distinto

cada vez que giro.


Invadidos los libros

sobre la cama

el silencio en pedacitos.


Sin ojos ni plumas

escribimos

la correspondencia ajena

y las horas en exilio.


La mano izquierda

no termina

hasta el único latido

la boca se desliza.


Letra sobre letra

el sonido

corta el aire.

Un nombre aguarda

las seis de la mañana.


10 diciembre 2008

Emanación

Él cobró venganza. Y con un roce, sus dedos dispusieron del enigma de sus cejas. Mientras los ojos se cerraban todo lo ocupaba la ardiente simetría de la distancia. No te vayas, el viento no traerá tu sangre de donde surge el olor de las cerezas.

09 diciembre 2008

Al paso del secreto

Quiso hablarle, detallarle la despedida. Pero ese día ella no contestó el teléfono. Involuntario o no, su convicción por comunicarle desmereció el intento y le condujo a no hacerlo. Lo que seguiría era la caminata bajo la tarde lloviznada, por la calle pálida, donde el silencio enmascaró de caricias y unos cuantos besos el destierro. No le dijo que la amaba, porque ese verbo no tendría validez para mañana. Era solo eso, una despedida que con saliva y sin sal los extinguía.

07 diciembre 2008

Mensaje para después de la muerte

Amigo de palabras y de actos, Bolívar Cruz Acosta, nos ha convocado desde la magia de sus naipes a mirar minuciosamente la vida. La que se mece sobre las luces que adormecen y la que quieta nos salva del olvido. Un mensaje nos dejó en su letra, una forma de masticar su filosofía. Él y su manera de decir las cosas.


He aquí su mensaje para después de la muerte.

06 diciembre 2008

Final inapelable

El lamento del agua
se escapa entre los dedos.


He vuelto a mirarte, savia perdida,
calcinando las ansias incompletas
bajo los instantes
prófugos de la consciencia.
Encontré en tus manías
el reflejo de mi cuerpo.

Somos una sonrisa
entre los muertos.

29 noviembre 2008

Anotaciones

Del fraseo prudente a la abismal astucia del enredo.

no hay lugar en blanco para los apuntes sueltos.

24 noviembre 2008

Inadvertido

Intermitente, descombra los labios apretados. Burlándose con la voz irracional del desencuentro llama por su nombre a cada una de las cicatrices de escalera. Lluvia y carne para fluir tras el aliento frío. Nos respiramos. Selváticos latidos. Genitales rabietas investidas. No hay emisarios que anuncien el conjuro de los movimientos.

23 noviembre 2008

La callada receta

Con la torsión precisa para agolpar el aire, urgente fumó hasta donde quiso. La colección era incompleta. Y lo seguiría siendo mientras que con el puro tacto provocara el pensamiento. Más manos para detener el tiempo era la callada receta, pantomima de permanencia. Si no fuera por la reserva de la memoria, jamás volvería a dormir. Quien recuerda la plegaria para zozobrar siempre se ha sentado sobre el mismo lado de las tachuelas.

20 noviembre 2008

Secreto inacabado

A Leonel García Ortiz


Pasaron las horas y los rostros. El momento estaba hecho y hasta redondeado por los bordes. Una bocanada precedería a las palabras caídas. El jardín apartado, la soledad maldita. Frente a los ojos, piedra a piedra, la senda y las fronteras. Apenas replegarse sería la huída. En el fondo de la luz nadie encuentra a la muerte.

Matilda de tan lejos

Por las noches su perfil trasmuta y se demora. Atraviesa cada espejo, abandonando los mapas del regreso. Noviembre le borró los días de Apocalipsis y le concedió unas capas de pintura a la pared donde sangraba el desatino. No ha dejado de enumerar los inviernos monosílabos. Esos en los que en una inocencia, algo secreta, Matilda abre la mano y ahí se queda contemplando el otro paisaje con sus pájaros inalcanzables.

19 noviembre 2008

Más despacio y otra vez

El alquimista no tiene palabras.
Desde su fuego,
las frases que hacen girar al mundo
más despacio
son un silbo entre la tupida niebla.

30 agosto 2008

¿A dónde vas?

Si tienes sed
toma la mía.

24 agosto 2008

Vénganos tu reino

Para Danny in Red


Fuimos rescatados por el ocio

en las horas escondidos.

Vénganos tu reino
a perseguirnos.

Estamos aquí
entre el follaje extinto.

23 agosto 2008

Eternidad para una madrugada

La húmeda voz nombra
cada una de las cosas
que fuma el tiempo.

Latente e inoportuna

la sangre sube a la cabeza
y vuelve delicada
para regarse
sobre el pasto.

Se sostiene del azul
la eternidad demorada.

Los peces comen de la mano,
la misma que incendió
la madrugada.


08 agosto 2008

La pequeña soledad sin un espejo

Una espera sutil
deambula por las venas.
Háblame de volver
mientras duermen
los espacios, las paredes.

Entonces habrá un trago,
una íntima bocanada de jazz
y la desnudez del horizonte
donde vaciar los porqué de lo lejano.

Esta memoria como celda favorita
libra aquellos poemas suicidados…

Déjame saber si tu boca no demora
por más que el viento vaya poblando
las dudas y las manos.

22 junio 2008

19 junio 2008

Sobre la firma de un poeta incipiente

A Elizabeth

Para cuando despiertes

habrá pétalos

en el fondo de la tarde.


Pese al desprecio, no conocería nunca la derrota, esa que se obtiene con el golpeteo pausado del olvido. Hay decisiones inconscientes, como patadas al agua que pasa por el río. Ese día en que apenas garabateaba el desnudo doblaje del poder que acompañaría mis días, incluí en mi firma un sigilo vertical y tres horizontes de promesas, tres verdades de naufragio, una sobre otra poetizando la luz embalsamada de tinta y madrugadas.

A la distancia que te encuentres, no hacía falta tatuar tu nombre en la piel, porque al fin se arrugaría, deformando el sueño capital urgido. Demasiado aterrador hacerlo una vez para más tarde asistir a la contemplación ególatra y larga entre los incendios sepias de nostalgia.

Tenía que ser para suceder, dejarnos de hablar, darle la vuelta a la palabra sobre las horas quemadas, llevarse la sombra para restregarla en una pared distinta, sin ningún suicidio razonable para el corazón. Recogí los secretos a pedazos y descifré los abrazos de mentiras; mientras intensas o crecidas, pero arrebatadas, las noches tapiaban las palabras que apenas surgen, agitadas en su fuego, y nada supieron de tu suerte.

Nada iba a separarte de mi puño, que se aferra al sortilegio del papel. Nieve incinerada, ni por miedo ni por pena, la pasión pudo ser coartada.

22 abril 2008

La sequía del sapo

Soy un sapo efervescente
he brincado de charco en charco
pero hoy caí en seco
y hasta me tragué los dientes.

22 febrero 2008

Rojo que te quiero rojo

En Veracruz el color rojo es un preámbulo, una desinhibida apariencia, el reflejo de un ego descomunal o quizá para los más... el proselitismo destemplado, una jugarreta del marketing institucional. Lo cierto es que en un Estado en donde abunda intransigente el color, no es precisamente una realidad halagadora... no por ello nos denominarán un pueblo "pintoresco".