14 julio 2009

Acequias de la hora oscura

Con el ajetreo del éxtasis

las sábanas

fingieron angustia.

El grito fue todo lo que sucedía.

Fuimos perdiendo el nombre,

la obstinación,

la conciencia.

Del ayer

escurrieron lágrimas deshabitadas.

10 julio 2009

Voyeur

En el agujero

el ojo

ávido desata

la toalla que tú,

criatura del agua,

te ciñes

a la cadera o al alma

Y en la vastedad

de la rutina solitaria

un libro

entre el silencio de plata

registra

lo que tu figura atormenta

cuando en la inmensidad

te bañas.

08 julio 2009

Indómito jardín

Se hunden los cabellos
hasta el fondo de la noche.

Las falsas vírgenes
desnudan su mano esmerilada
para distraer la voz
que se adueña de sus cuerpos.

Hay piedras lúgubres
para acallar los gritos.
Y un jardin
donde desangran

lacónicas
sus venas.

29 junio 2009

De dónde sacas la inspiración

Acabo de descubrir a Mario Viñuela y sus cortometrajes. Y les dejo este intitulado "3 minutos y medio" que me parece ad hoc al tema de la inspiración. ¿Tú de dónde la sacas?



08 junio 2009

Cuando la inocencia reverdece

20 marzo 2009

Lo último que dije

Ella estaba demasiado ocupada como para escucharme. Su atención recaía en la ventana, donde figuras escurriendo empañaban el cristal y la mirada. Era agosto, un agosto torrentoso y amarillo. Minutos anormales sobrevenían a cada uno de sus gestos desnudándome sus rasgos. No podía perderme en ninguna otra parte que no fueran sus cabellos, tan quietos que entre mis dedos hubieran visto satisfecha su abundancia. Desde mi cuerpo horizontal humo físico y mental desafiaba el límite del techo y las paredes, verbos inexactos rondaron mi cabeza como leones a los que había que darles muerte. Esta verdad no se pronuncia con ternura, así como el poeta no hace grumos con las letras. “¿Quién se quedará por siempre igual?”, fue lo último que dije. Sólo alcanzó a poner una palabra larga entre sus labios. El silencio hizo lo demás. Afuera, agosto siguió siendo aguaviento. Acá adentro, el conjuro estaba dicho. Cada uno miró hacia el lado opuesto y cerró los ojos, mientras en la misma humedad se arrastraron desmedidas las dos bocas.

27 enero 2009

Llamas de rincones

Soltar el aliento y la saliva
entre piernas alas mariposas.
Poder disolutivo,
llamas de rincones
abandonadas
entre tu quehacer
y el silente espacio
que anochece.

24 diciembre 2008

Desde un rincón del mundo

Una mirada al vuelo
diluye la conciencia.

El juego consistía
en perder

la piel desconocida

en medio de la invención

de la sonrisa,

viajar inagotables

sobre el tránsito continuo,

averiguar si al abecedario

no le precisan los acentos.


A pesar del golpe derretido

de la razón y la tormenta
lo justo

fue ocultarse tersos,

tras el tiempo mate.

Y mordernos

el encierro.

18 diciembre 2008

Letra sobre letra un nombre

La espera sobrevuela

cualquier color

esconde lo perdido.


Lo pronuncio distinto

cada vez que giro.


Invadidos los libros

sobre la cama

el silencio en pedacitos.


Sin ojos ni plumas

escribimos

la correspondencia ajena

y las horas en exilio.


La mano izquierda

no termina

hasta el único latido

la boca se desliza.


Letra sobre letra

el sonido

corta el aire.

Un nombre aguarda

las seis de la mañana.


10 diciembre 2008

Emanación

Él cobró venganza. Y con un roce, sus dedos dispusieron del enigma de sus cejas. Mientras los ojos se cerraban todo lo ocupaba la ardiente simetría de la distancia. No te vayas, el viento no traerá tu sangre de donde surge el olor de las cerezas.

09 diciembre 2008

Al paso del secreto

Quiso hablarle, detallarle la despedida. Pero ese día ella no contestó el teléfono. Involuntario o no, su convicción por comunicarle desmereció el intento y le condujo a no hacerlo. Lo que seguiría era la caminata bajo la tarde lloviznada, por la calle pálida, donde el silencio enmascaró de caricias y unos cuantos besos el destierro. No le dijo que la amaba, porque ese verbo no tendría validez para mañana. Era solo eso, una despedida que con saliva y sin sal los extinguía.

07 diciembre 2008

Mensaje para después de la muerte

Amigo de palabras y de actos, Bolívar Cruz Acosta, nos ha convocado desde la magia de sus naipes a mirar minuciosamente la vida. La que se mece sobre las luces que adormecen y la que quieta nos salva del olvido. Un mensaje nos dejó en su letra, una forma de masticar su filosofía. Él y su manera de decir las cosas.


He aquí su mensaje para después de la muerte.

06 diciembre 2008

Final inapelable

El lamento del agua
se escapa entre los dedos.


He vuelto a mirarte, savia perdida,
calcinando las ansias incompletas
bajo los instantes
prófugos de la consciencia.
Encontré en tus manías
el reflejo de mi cuerpo.

Somos una sonrisa
entre los muertos.

29 noviembre 2008

Anotaciones

Del fraseo prudente a la abismal astucia del enredo.

no hay lugar en blanco para los apuntes sueltos.

24 noviembre 2008

Inadvertido

Intermitente, descombra los labios apretados. Burlándose con la voz irracional del desencuentro llama por su nombre a cada una de las cicatrices de escalera. Lluvia y carne para fluir tras el aliento frío. Nos respiramos. Selváticos latidos. Genitales rabietas investidas. No hay emisarios que anuncien el conjuro de los movimientos.

23 noviembre 2008

La callada receta

Con la torsión precisa para agolpar el aire, urgente fumó hasta donde quiso. La colección era incompleta. Y lo seguiría siendo mientras que con el puro tacto provocara el pensamiento. Más manos para detener el tiempo era la callada receta, pantomima de permanencia. Si no fuera por la reserva de la memoria, jamás volvería a dormir. Quien recuerda la plegaria para zozobrar siempre se ha sentado sobre el mismo lado de las tachuelas.

20 noviembre 2008

Secreto inacabado

A Leonel García Ortiz


Pasaron las horas y los rostros. El momento estaba hecho y hasta redondeado por los bordes. Una bocanada precedería a las palabras caídas. El jardín apartado, la soledad maldita. Frente a los ojos, piedra a piedra, la senda y las fronteras. Apenas replegarse sería la huída. En el fondo de la luz nadie encuentra a la muerte.

Matilda de tan lejos

Por las noches su perfil trasmuta y se demora. Atraviesa cada espejo, abandonando los mapas del regreso. Noviembre le borró los días de Apocalipsis y le concedió unas capas de pintura a la pared donde sangraba el desatino. No ha dejado de enumerar los inviernos monosílabos. Esos en los que en una inocencia, algo secreta, Matilda abre la mano y ahí se queda contemplando el otro paisaje con sus pájaros inalcanzables.

19 noviembre 2008

Más despacio y otra vez

El alquimista no tiene palabras.
Desde su fuego,
las frases que hacen girar al mundo
más despacio
son un silbo entre la tupida niebla.

30 agosto 2008

¿A dónde vas?

Si tienes sed
toma la mía.

24 agosto 2008

Vénganos tu reino

Para Danny in Red


Fuimos rescatados por el ocio

en las horas escondidos.

Vénganos tu reino
a perseguirnos.

Estamos aquí
entre el follaje extinto.

23 agosto 2008

Eternidad para una madrugada

La húmeda voz nombra
cada una de las cosas
que fuma el tiempo.

Latente e inoportuna

la sangre sube a la cabeza
y vuelve delicada
para regarse
sobre el pasto.

Se sostiene del azul
la eternidad demorada.

Los peces comen de la mano,
la misma que incendió
la madrugada.


08 agosto 2008

La pequeña soledad sin un espejo

Una espera sutil
deambula por las venas.
Háblame de volver
mientras duermen
los espacios, las paredes.

Entonces habrá un trago,
una íntima bocanada de jazz
y la desnudez del horizonte
donde vaciar los porqué de lo lejano.

Esta memoria como celda favorita
libra aquellos poemas suicidados…

Déjame saber si tu boca no demora
por más que el viento vaya poblando
las dudas y las manos.

22 junio 2008

Apenas

19 junio 2008

Sobre la firma de un poeta incipiente

A Elizabeth

Para cuando despiertes

habrá pétalos

en el fondo de la tarde.


Pese al desprecio, no conocería nunca la derrota, esa que se obtiene con el golpeteo pausado del olvido. Hay decisiones inconscientes, como patadas al agua que pasa por el río. Ese día en que apenas garabateaba el desnudo doblaje del poder que acompañaría mis días, incluí en mi firma un sigilo vertical y tres horizontes de promesas, tres verdades de naufragio, una sobre otra poetizando la luz embalsamada de tinta y madrugadas.

A la distancia que te encuentres, no hacía falta tatuar tu nombre en la piel, porque al fin se arrugaría, deformando el sueño capital urgido. Demasiado aterrador hacerlo una vez para más tarde asistir a la contemplación ególatra y larga entre los incendios sepias de nostalgia.

Tenía que ser para suceder, dejarnos de hablar, darle la vuelta a la palabra sobre las horas quemadas, llevarse la sombra para restregarla en una pared distinta, sin ningún suicidio razonable para el corazón. Recogí los secretos a pedazos y descifré los abrazos de mentiras; mientras intensas o crecidas, pero arrebatadas, las noches tapiaban las palabras que apenas surgen, agitadas en su fuego, y nada supieron de tu suerte.

Nada iba a separarte de mi puño, que se aferra al sortilegio del papel. Nieve incinerada, ni por miedo ni por pena, la pasión pudo ser coartada.

22 abril 2008

La sequía del sapo

Soy un sapo efervescente
he brincado de charco en charco
pero hoy caí en seco
y hasta me tragué los dientes.

22 febrero 2008

Rojo que te quiero rojo

En Veracruz el color rojo es un preámbulo, una desinhibida apariencia, el reflejo de un ego descomunal o quizá para los más... el proselitismo destemplado, una jugarreta del marketing institucional. Lo cierto es que en un Estado en donde abunda intransigente el color, no es precisamente una realidad halagadora... no por ello nos denominarán un pueblo "pintoresco".

01 septiembre 2007

Sentado sobre la incomodidad

Por alejandro hernández lópez

Levantar la vista de sus rostros colgados por todos lados y dejarla perder en el cielo, mientras masticamos sus propuestas, ofertas y razones para cumplir lo que tanto nos han prometido: devolver la esperanza y asegurar los derechos arrebatados tiempo atrás.
Estos prometedores –de acuerdo a sus medios- buscan la expresión secreta de una preferencia ante una opción, un voto. Un voto que haga la diferencia, uno que los lleve no al triunfo, sino al poder.
Para nosotros que por años hemos escuchado la misma propuesta elegir a uno de ellos resulta una tarea complicada. Estamos confundidos, no entendemos cómo ellos que existen a partir de su personal propuesta, todos tienen la misma.
Según la realidad, la propuesta parece colectiva tanto que la atención de todos está puesta en la necesidad de obtener el triunfo, a excepción clara de los nacidos para morir y que según hacen equilibrio en la dispendiosa democracia.
Se me ocurre pensar ingenuamente en la ingenuidad de nuestros políticos, claro, esos que –en muchos casos- ante nuestros ojos son pequeños e insignificantes por dos razones: confunden bondad con estupidez y amor con humillación.
Tristemente ellos –después de este 2 de septiembre, en Veracruz- ya no tendrán imagen, a pesar del dinero invertido en el espejo que no fue elaborado por manos veracruzanas.
A cambio del voto que a uno de ellos le daremos este domingo -todos nosotros- únicamente rogamos que enciendan la luz de su interior, para que puedan traspasar el ámbito de su propia oscuridad.

alejandro hernández lópez/escritor y promotor cultural/xalapa/veracruz/méxico
faunaurbana@yahoo.com.mx

31 mayo 2007

Sueño para un verano

Tenderte bajo mi sombra
y en la espesura ladearte
en tanto las gotas caigan
desde un cielo púrpura.

11 enero 2007

Hacia dónde van los deseos

Esta vez, como cada año, los ánimos han sido renovados. Es enero. Se ha compartido con la familia y los amigos el plato y el vino, otros más, hasta el abrigo, en estas épocas invernales de luces y alegría. No hay diferencia entre la risa y el llanto. Los buenos deseos hacia los allegados se manifestaron a través del beso y el abrazo, los regalos, el tiempo simultáneo. La otra etapa, el año viejo, nos abandona en el paisaje de la calle Melancolía. Pero este ciclo que inicia se ha anhelado tanto para depositarle en el día a día las aspiraciones.

A la Navidad se le confiere un sentido mágico y entrañable, donde se ensalza el espíritu y refuerza la autoestima. Pero en la rayas finales del reloj donde el segundero posa sus instantes, antes de la hora cero del primer día, cada quien se interna en sus propios, invaluables deseos para el porvenir. Pueblan las ambiciones en los pasillos mentales como una enredadera. El corazón se agiganta con la esperanza de una mejor vida.

La tradición nos tiene una uva para cada deseo. Doce uvas en total, una por cada retintín de las campanas, para deglutir y pedir lo más importante que se nos apetezca en la vida y la de los nuestros. Los valores comunes nos remontan a la salud, el amor, el trabajo, el dinero, la paz, la suerte y a casos específicos que a final de cuentas redundan en todo ello.

El ingrediente esencial para alcanzar la realización de los deseos, no obedece a ninguna pócima mágica, sino más bien los resultados se obtienen en la medida que se comienza a hacer algo por ellos. Confeccionarlos es una tarea laboriosa, donde se deben apostar todas las capacidades, con la conciencia plena de que uno mismo crea su destino. Porque pensar en uno escrito conduciría al individuo hacia una prisión, donde los pensamientos, las decisiones y los actos no servirían de nada; casi como estar maniatado. Así nuestra estadía en la vida, se tornaría aburrida o desesperante.

Desmenucemos el contenido de nuestros deseos. En la raíz estará la pauta a seguir para el cumplimiento cercano de lo que queremos. Y para reflexionar sólo sobre algunos ejemplos: El que pide salud ¿ha dejado de fumar, beber alcohol o comer excesivamente? La que deseó amor ¿lo ha experimentado hacia ella misma? Los que pidieron trabajo ¿saben ser responsables y apasionados por lo que hacen? Si bien es cierto que muchas veces existen condiciones adversas, para realizar lo deseado, también es una realidad la frase aquella que reza: “cómo quieres sacarte la lotería, si ni siquiera has comprado el boleto”. La acción y el esfuerzo son los mejores aliados para favorecer cualquier situación de esperanza, o en contra de aquellas que resultan incómodas y hasta para sobreponerse ante cualquier desgracia.

Los deseos persiguen un fin: la felicidad. Definirla y describirla puede ser complejo. Sin embargo, para unos, ésta radica en honores y distinciones; para otros, en riqueza o derroches, habrá los que digan que diversión, los más se la adjudican al placer. Todo depende de la percepción individual. ¿Quién sabe ser feliz con lo que tiene? Quizá la respuesta la tenga el budismo. Desde el punto de vista de esta religión, es preferible no desear nada, para evitar la angustia. Según esta doctrina es la avidez por la riqueza, la felicidad y otras formas de disfrute egoísta la que causa el sufrimiento. Por tanto los budistas creen que esta avidez nunca puede ser satisfecha porque está arraigada en la ignorancia y aseguran que mediante el esfuerzo propio se puede lograr el estado de paz y dicha eterna, sin necesidad de factores externos.

Lo cierto es que pareciera que el propósito fundamental del ser humano es sentirse incompleto. Por lo que se vuelve irrefrenable, en este mundo actual y desde tiempos inmemorables, dejar de desear algo. Ya Aristóteles, uno de los grandes filósofos de la antigüedad, sostenía que sin ciertos bienes superficiales la felicidad es casi imposible de alcanzar, pues aunque no basten, ayudan a llenar los vacíos, aún de las más increíbles codicias.

Lo trascendental de los deseos es que cada persona tiene la oportunidad de tomar las riendas de su continua búsqueda. Ir tras los ideales contribuye al aprendizaje y a la experiencia. El movimiento nos revela la libertad. Aceptemos nuestras condiciones y nuestro pasado, asumamos la vida como es en el momento y edifiquemos a partir de ahí todos nuestros deseos. Hagámonos felices, sin olvidar que todos tenemos la misma meta. Procuremos no ser causantes de la desdicha de otros.

Así cualquier cosa por mínima que parezca cuando se logre conseguir, siempre se convertirá en un preciado regalo de la vida, que hemos deseado con nuestro corazón y forjado con nuestras manos. No sueñes tu vida, vive tu sueño e incluye a los que más quieres. Tú eliges qué hacer con este tiempo que te ha sido concedido.


18 septiembre 2006

Ilusiones de un fantasma

Pedí un minuto para orinarles
las paredes a los perros.
Los dedos humedecidos con la sangre
me vuelven intranquilamente humano
un invasor sonriente
allanado por la nada.
Los pies son llamas.