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23 mayo 2006

Vida glacial

A Patricio le toma dos minutos bajar por el rastrillo, guardado en el congelador, para iniciar con su ritual de todos los días. Sin gérmenes, le dice María, con su risita inédita a mitad del rito de las navajas y el jabón. Él asiente hasta que deja de oír su ridícula, variable y evolutiva teoría que duró todo el tiempo mientras se miró en el espejo y que versaba sobre la hibernación en la fauna microscópica, cosa que solía divertirle.

Hoy parece que es el día. Después de verle sonreír con el rostro aún mojado, a María se le ocurrió que no sería necesario mentir y fumó para oler sus propios, lejanos días, y reforzar que su tragedia no era más poderosa que ella. Nadie lo anunció y ella fue incapaz de presentirlo. Cuántos años de quererlo apenas planear y simple surgió de momento.

Ágil y reservada dijo: Estoy adentro, Patricio, y tengo frío. Retumbó la voz en la cabeza de Patricio, quien pensó una vez más solo en los gérmenes congelados, retorcidos y malditos, mientras la despedía con un beso y la idea clara que esto no era un sueño, sino una vida de trapos amarrados a la que alguna vez llamaron paraíso.

22 mayo 2006

Pasadas las 12

El reloj, una vela y esas garras como estrellas.

19 mayo 2006

Simetría

Dulces la sangre y los aromas.
La saliva que baja despacito
atrapó un sueño que te toca.
Tu mitad izquierda me desvía
la derecha ni se asoma.

15 mayo 2006

Inmediaciones

Con una mano meter los meses, apretados, en cualquier bolsillo y sentarse a creer lo respectivo. Soñar para hurgar, después fumar. Abandonar los paraísos, sin la búsqueda específica. Alimentarse del alivio que provocaron los besos. Apagar el silencio con el interior latiendo. Llorar lo ganado, reír lo perdido y soltar las manos tras los deseos. Mirar por la ventana hacia cualquier compás que redoble el vacío. Hacer la mueca difícil y acordarse de los mosquitos y hasta de Dios.

11 mayo 2006

Monstruo

El tiempo es una dimensión para mortales. Lo comprendí cuando fui creado y arrojado al filo de la noche. En estas rúas, un solo sonido para atravesar los bosques milenarios y la urbe de mortales cuesta oro y sangre. Mas los pasos siempre urgen hacia la sobrevivencia misma. Soy mi propia pócima secreta, el polvo que no pisarán tus hijos, la oscuridad latiendo eterna. Y vengo a saldar el grito de los míos, con los dientes y las garras, con la destreza fiera que me confirió el destino. Olvida tu alma y el azul de los cielos, ofrecé el chuchillo a la luna de plata, vacía tu vieja historia y no esperes demasiado. Hay un mundo sin ataduras y con insomnio: Un cristal para romper a tientas.


09 mayo 2006

Decorosa

Un vestido largo
que le cubra los tobillos
un vestido gris
imaginario
para la elefanta rosa
sentada en la fuente
esperando
algún sonido.

06 mayo 2006

Sueños, espirales, margaritas

He llegado a la hora en que hasta Dios duerme. Un trazo líquido baja en la garganta. Espero el sonido de la puerta rechinante tras olvidar las huellas de mis manos. Quién ha dicho que la sombra es impalpable. Vengo de atrapar sueños y pisotear las margaritas. Fui a venderle el lustro a los zapatos demorados, a cambiar las espirales al tiempo enrelojado. La boca tibia empaña los cristales o ama su verdad humedecida. Los animales están dormidos, sobrios y dormidos. Controlo el fuego con los dedos y con los ojos la claridad del pensamiento. Madrugo. En la luz la sangre es como el viento.

05 mayo 2006

Una mosca y siete muertes para dejar de leer

Nada. Lentamente, no me dices nada. Abates tus alas a lo lejos. Y te dejas ver volar, en cada espacio de la habitación. Me quedo contigo, a pesar de tu estratosférica mirada que me alcanza a reconocer como el asesino que sostiene el periodico de ayer. Condenada estás a morir entre la a y la t de la nota roja donde murieron seis.