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25 diciembre 2004

Cinco adargas para no enamorarse de su musa literaria

Evite mirarla a los ojos.
No la nombre en silencio.
Ni la invoque a cada rato.
Evada cualquiera de sus dulces palabras.
No le comparta su alma.

Recuerde:
Cuando escriba procure ser honesto
pero prudente, suelen ser asustadizas.
La sutilidad, la estética y la verdad
entrejiendo sueños les favorece.
Evidencia:
Si la llega a soñar y despierta entristecido
prepárese para Cupido y sus flechazos. Pero
no deje por ningún motivo seguir escribiendo.
Antídoto Activo:
Queme sus tres libros favoritos, no lea nada
por las noches y publique un texto con nuevemil
palabras entre comillas.
Antídoto Pasivo:
Sólo respire hondo, cierre los párpados, abra los ojos
y vea cómo, allí dentro, ahí hondo se sucede todo.

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