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07 octubre 2005

Para sangrar la sed

Hay noches donde el tiempo mantiene sujeta la cabeza al cuerpo del ayer. El último sorbo al humo de un cigarro sabe a la melancolía densa, insalvable, con que se va hilvanando un sueño, más lejano que el poder. Breve y acre, ha sido su boca clara. Sueltas y torpes, mis madrugadas, donde me muevo entre el silencio y el musitante ritmo de las demoras.

A la media vuelta, con el paso obligado, ella vaciará los sueños en los días otros, en aquellas trampas de desgarrar la calma y sangrar la sed. Volcando las palabras tersas se irá perdiendo con la noche falsa. Detrás de ella, con las manos quietas me quedaré al alba, con la esperanza hundida en su flor de piel.

2 comentarios:

Soy dijo...

Y como siempre hay horas postergadas en la inquietud del silencio... donde el tiempo es tu peor enemigo y la distancia el latigo que mantiene frescas las heridas...
Mientras las demoras sean viajes astrales directo a mis ojos...
Me quedaré sigilosa en la vd de mis temores... y la frescura de mi ayer, hasta que por siempre sea solo hoy.
Te quiero.

Román Ahuí dijo...

Como siempre yo y el sigilio a mis espaldas. Delante ERES madrugada.