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02 septiembre 2009

Intrépida manía

Vienen tus pies descalzos.

Aquí, entre nosotros se desborda el frenesí.

Ningún latido, ningún gesto jamás se vivió así.

Intrépida manía,

amor en mi ventana, sandía para ti.

24 agosto 2009

El fuego antes que el sol

ARTE Y MESTER

Por: Alejandro Hernández López


Se cayó el puente. No, la noticia no viene en el periódico, pero ya me la contaron los verduleros que venían de la central de abastos. Estas fueron las palabras que se propagaban muy temprano, por mi barrio, apenas minutos de haber ocurrido el desvanecimiento de un puente, mimetizando la escena una singular acción del infantil play móvil.


“Llamas, todo se incendió luego del madrazo”. Continuaba la anécdota del vendedor de periódicos, quién agregaba de su cosecha a los hechos. Los voceadores corrían la noticia, que no se publicaba ese jueves en los periódicos, pero que en la mañana tomaba color como la luz del día en Xalapa, Veracruz, México.


Una sacudida rompió el sueño y la ciudad despertó con el dolor que duele por todos estos años inútiles, mostrándose todo a la mínima ocasión. Cuando el estruendo de la gran cascada cesó, el susurro oficial se volvió –en la mitad de las palabras- otra terrible avalancha.


Un ciudadano sale de su vehiculo y observa la ruidosa escena, el sonido tarda en reptar por la plaza comercial. El miedo se apodera de todo y el fuego iluminó muy temprano antes que el sol. La sombra de las llamas proyectan un tiempo que se fractura, un distanciamiento que se sabe irreversible: un error humano deja sin alternativas, sin repliegues -al descubierto- no solo el propio acto nada insólito, sino de todo el horizonte: otros puentes, otro tendido de red.


Hay que buscar tras los hechos consumados. Hurgar en los escombros, para descubrir a la verdadera y a la vez terrible, inquietante respuesta de manos privilegiadas, ocultando en los cajones de la oficina el inédito manuscrito que revela la fractura de un puente que –efectivamente- lo derribo una desmedida cuestión de pesos.


barrenador@yahoo.com

14 julio 2009

Acequias de la hora oscura

Con el ajetreo del éxtasis

las sábanas

fingieron angustia.

El grito fue todo lo que sucedía.

Fuimos perdiendo el nombre,

la obstinación,

la conciencia.

Del ayer

escurrieron lágrimas deshabitadas.

10 julio 2009

Voyeur

En el agujero

el ojo

ávido desata

la toalla que tú,

criatura del agua,

te ciñes

a la cadera o al alma

Y en la vastedad

de la rutina solitaria

un libro

entre el silencio de plata

registra

lo que tu figura atormenta

cuando en la inmensidad

te bañas.

08 julio 2009

Indómito jardín

Se hunden los cabellos
hasta el fondo de la noche.

Las falsas vírgenes
desnudan su mano esmerilada
para distraer la voz
que se adueña de sus cuerpos.

Hay piedras lúgubres
para acallar los gritos.
Y un jardin
donde desangran

lacónicas
sus venas.

29 junio 2009

De dónde sacas la inspiración

Acabo de descubrir a Mario Viñuela y sus cortometrajes. Y les dejo este intitulado "3 minutos y medio" que me parece ad hoc al tema de la inspiración. ¿Tú de dónde la sacas?



08 junio 2009

Cuando la inocencia reverdece

20 marzo 2009

Lo último que dije

Ella estaba demasiado ocupada como para escucharme. Su atención recaía en la ventana, donde figuras escurriendo empañaban el cristal y la mirada. Era agosto, un agosto torrentoso y amarillo. Minutos anormales sobrevenían a cada uno de sus gestos desnudándome sus rasgos. No podía perderme en ninguna otra parte que no fueran sus cabellos, tan quietos que entre mis dedos hubieran visto satisfecha su abundancia. Desde mi cuerpo horizontal humo físico y mental desafiaba el límite del techo y las paredes, verbos inexactos rondaron mi cabeza como leones a los que había que darles muerte. Esta verdad no se pronuncia con ternura, así como el poeta no hace grumos con las letras. “¿Quién se quedará por siempre igual?”, fue lo último que dije. Sólo alcanzó a poner una palabra larga entre sus labios. El silencio hizo lo demás. Afuera, agosto siguió siendo aguaviento. Acá adentro, el conjuro estaba dicho. Cada uno miró hacia el lado opuesto y cerró los ojos, mientras en la misma humedad se arrastraron desmedidas las dos bocas.

27 enero 2009

Llamas de rincones

Soltar el aliento y la saliva
entre piernas alas mariposas.
Poder disolutivo,
llamas de rincones
abandonadas
entre tu quehacer
y el silente espacio
que anochece.

24 diciembre 2008

Desde un rincón del mundo

Una mirada al vuelo
diluye la conciencia.

El juego consistía
en perder

la piel desconocida

en medio de la invención

de la sonrisa,

viajar inagotables

sobre el tránsito continuo,

averiguar si al abecedario

no le precisan los acentos.


A pesar del golpe derretido

de la razón y la tormenta
lo justo

fue ocultarse tersos,

tras el tiempo mate.

Y mordernos

el encierro.

18 diciembre 2008

Letra sobre letra un nombre

La espera sobrevuela

cualquier color

esconde lo perdido.


Lo pronuncio distinto

cada vez que giro.


Invadidos los libros

sobre la cama

el silencio en pedacitos.


Sin ojos ni plumas

escribimos

la correspondencia ajena

y las horas en exilio.


La mano izquierda

no termina

hasta el único latido

la boca se desliza.


Letra sobre letra

el sonido

corta el aire.

Un nombre aguarda

las seis de la mañana.


10 diciembre 2008

Emanación

Él cobró venganza. Y con un roce, sus dedos dispusieron del enigma de sus cejas. Mientras los ojos se cerraban todo lo ocupaba la ardiente simetría de la distancia. No te vayas, el viento no traerá tu sangre de donde surge el olor de las cerezas.

09 diciembre 2008

Al paso del secreto

Quiso hablarle, detallarle la despedida. Pero ese día ella no contestó el teléfono. Involuntario o no, su convicción por comunicarle desmereció el intento y le condujo a no hacerlo. Lo que seguiría era la caminata bajo la tarde lloviznada, por la calle pálida, donde el silencio enmascaró de caricias y unos cuantos besos el destierro. No le dijo que la amaba, porque ese verbo no tendría validez para mañana. Era solo eso, una despedida que con saliva y sin sal los extinguía.

07 diciembre 2008

Mensaje para después de la muerte

Amigo de palabras y de actos, Bolívar Cruz Acosta, nos ha convocado desde la magia de sus naipes a mirar minuciosamente la vida. La que se mece sobre las luces que adormecen y la que quieta nos salva del olvido. Un mensaje nos dejó en su letra, una forma de masticar su filosofía. Él y su manera de decir las cosas.


He aquí su mensaje para después de la muerte.

06 diciembre 2008

Final inapelable

El lamento del agua
se escapa entre los dedos.


He vuelto a mirarte, savia perdida,
calcinando las ansias incompletas
bajo los instantes
prófugos de la consciencia.
Encontré en tus manías
el reflejo de mi cuerpo.

Somos una sonrisa
entre los muertos.

29 noviembre 2008

Anotaciones

Del fraseo prudente a la abismal astucia del enredo.

no hay lugar en blanco para los apuntes sueltos.

24 noviembre 2008

Inadvertido

Intermitente, descombra los labios apretados. Burlándose con la voz irracional del desencuentro llama por su nombre a cada una de las cicatrices de escalera. Lluvia y carne para fluir tras el aliento frío. Nos respiramos. Selváticos latidos. Genitales rabietas investidas. No hay emisarios que anuncien el conjuro de los movimientos.

23 noviembre 2008

La callada receta

Con la torsión precisa para agolpar el aire, urgente fumó hasta donde quiso. La colección era incompleta. Y lo seguiría siendo mientras que con el puro tacto provocara el pensamiento. Más manos para detener el tiempo era la callada receta, pantomima de permanencia. Si no fuera por la reserva de la memoria, jamás volvería a dormir. Quien recuerda la plegaria para zozobrar siempre se ha sentado sobre el mismo lado de las tachuelas.

20 noviembre 2008

Secreto inacabado

A Leonel García Ortiz


Pasaron las horas y los rostros. El momento estaba hecho y hasta redondeado por los bordes. Una bocanada precedería a las palabras caídas. El jardín apartado, la soledad maldita. Frente a los ojos, piedra a piedra, la senda y las fronteras. Apenas replegarse sería la huída. En el fondo de la luz nadie encuentra a la muerte.

Matilda de tan lejos

Por las noches su perfil trasmuta y se demora. Atraviesa cada espejo, abandonando los mapas del regreso. Noviembre le borró los días de Apocalipsis y le concedió unas capas de pintura a la pared donde sangraba el desatino. No ha dejado de enumerar los inviernos monosílabos. Esos en los que en una inocencia, algo secreta, Matilda abre la mano y ahí se queda contemplando el otro paisaje con sus pájaros inalcanzables.

19 noviembre 2008

Más despacio y otra vez

El alquimista no tiene palabras.
Desde su fuego,
las frases que hacen girar al mundo
más despacio
son un silbo entre la tupida niebla.

30 agosto 2008

¿A dónde vas?

Si tienes sed
toma la mía.

24 agosto 2008

Vénganos tu reino

Para Danny in Red


Fuimos rescatados por el ocio

en las horas escondidos.

Vénganos tu reino
a perseguirnos.

Estamos aquí
entre el follaje extinto.

23 agosto 2008

Eternidad para una madrugada

La húmeda voz nombra
cada una de las cosas
que fuma el tiempo.

Latente e inoportuna

la sangre sube a la cabeza
y vuelve delicada
para regarse
sobre el pasto.

Se sostiene del azul
la eternidad demorada.

Los peces comen de la mano,
la misma que incendió
la madrugada.


08 agosto 2008

La pequeña soledad sin un espejo

Una espera sutil
deambula por las venas.
Háblame de volver
mientras duermen
los espacios, las paredes.

Entonces habrá un trago,
una íntima bocanada de jazz
y la desnudez del horizonte
donde vaciar los porqué de lo lejano.

Esta memoria como celda favorita
libra aquellos poemas suicidados…

Déjame saber si tu boca no demora
por más que el viento vaya poblando
las dudas y las manos.

22 junio 2008

Apenas

19 junio 2008

Sobre la firma de un poeta incipiente

A Elizabeth

Para cuando despiertes

habrá pétalos

en el fondo de la tarde.


Pese al desprecio, no conocería nunca la derrota, esa que se obtiene con el golpeteo pausado del olvido. Hay decisiones inconscientes, como patadas al agua que pasa por el río. Ese día en que apenas garabateaba el desnudo doblaje del poder que acompañaría mis días, incluí en mi firma un sigilo vertical y tres horizontes de promesas, tres verdades de naufragio, una sobre otra poetizando la luz embalsamada de tinta y madrugadas.

A la distancia que te encuentres, no hacía falta tatuar tu nombre en la piel, porque al fin se arrugaría, deformando el sueño capital urgido. Demasiado aterrador hacerlo una vez para más tarde asistir a la contemplación ególatra y larga entre los incendios sepias de nostalgia.

Tenía que ser para suceder, dejarnos de hablar, darle la vuelta a la palabra sobre las horas quemadas, llevarse la sombra para restregarla en una pared distinta, sin ningún suicidio razonable para el corazón. Recogí los secretos a pedazos y descifré los abrazos de mentiras; mientras intensas o crecidas, pero arrebatadas, las noches tapiaban las palabras que apenas surgen, agitadas en su fuego, y nada supieron de tu suerte.

Nada iba a separarte de mi puño, que se aferra al sortilegio del papel. Nieve incinerada, ni por miedo ni por pena, la pasión pudo ser coartada.

22 abril 2008

La sequía del sapo

Soy un sapo efervescente
he brincado de charco en charco
pero hoy caí en seco
y hasta me tragué los dientes.

22 febrero 2008

Rojo que te quiero rojo

En Veracruz el color rojo es un preámbulo, una desinhibida apariencia, el reflejo de un ego descomunal o quizá para los más... el proselitismo destemplado, una jugarreta del marketing institucional. Lo cierto es que en un Estado en donde abunda intransigente el color, no es precisamente una realidad halagadora... no por ello nos denominarán un pueblo "pintoresco".

01 septiembre 2007

Sentado sobre la incomodidad

Por alejandro hernández lópez

Levantar la vista de sus rostros colgados por todos lados y dejarla perder en el cielo, mientras masticamos sus propuestas, ofertas y razones para cumplir lo que tanto nos han prometido: devolver la esperanza y asegurar los derechos arrebatados tiempo atrás.
Estos prometedores –de acuerdo a sus medios- buscan la expresión secreta de una preferencia ante una opción, un voto. Un voto que haga la diferencia, uno que los lleve no al triunfo, sino al poder.
Para nosotros que por años hemos escuchado la misma propuesta elegir a uno de ellos resulta una tarea complicada. Estamos confundidos, no entendemos cómo ellos que existen a partir de su personal propuesta, todos tienen la misma.
Según la realidad, la propuesta parece colectiva tanto que la atención de todos está puesta en la necesidad de obtener el triunfo, a excepción clara de los nacidos para morir y que según hacen equilibrio en la dispendiosa democracia.
Se me ocurre pensar ingenuamente en la ingenuidad de nuestros políticos, claro, esos que –en muchos casos- ante nuestros ojos son pequeños e insignificantes por dos razones: confunden bondad con estupidez y amor con humillación.
Tristemente ellos –después de este 2 de septiembre, en Veracruz- ya no tendrán imagen, a pesar del dinero invertido en el espejo que no fue elaborado por manos veracruzanas.
A cambio del voto que a uno de ellos le daremos este domingo -todos nosotros- únicamente rogamos que enciendan la luz de su interior, para que puedan traspasar el ámbito de su propia oscuridad.

alejandro hernández lópez/escritor y promotor cultural/xalapa/veracruz/méxico
faunaurbana@yahoo.com.mx

31 mayo 2007

Sueño para un verano

Tenderte bajo mi sombra
y en la espesura ladearte
en tanto las gotas caigan
desde un cielo púrpura.

11 enero 2007

Hacia dónde van los deseos

Esta vez, como cada año, los ánimos han sido renovados. Es enero. Se ha compartido con la familia y los amigos el plato y el vino, otros más, hasta el abrigo, en estas épocas invernales de luces y alegría. No hay diferencia entre la risa y el llanto. Los buenos deseos hacia los allegados se manifestaron a través del beso y el abrazo, los regalos, el tiempo simultáneo. La otra etapa, el año viejo, nos abandona en el paisaje de la calle Melancolía. Pero este ciclo que inicia se ha anhelado tanto para depositarle en el día a día las aspiraciones.

A la Navidad se le confiere un sentido mágico y entrañable, donde se ensalza el espíritu y refuerza la autoestima. Pero en la rayas finales del reloj donde el segundero posa sus instantes, antes de la hora cero del primer día, cada quien se interna en sus propios, invaluables deseos para el porvenir. Pueblan las ambiciones en los pasillos mentales como una enredadera. El corazón se agiganta con la esperanza de una mejor vida.

La tradición nos tiene una uva para cada deseo. Doce uvas en total, una por cada retintín de las campanas, para deglutir y pedir lo más importante que se nos apetezca en la vida y la de los nuestros. Los valores comunes nos remontan a la salud, el amor, el trabajo, el dinero, la paz, la suerte y a casos específicos que a final de cuentas redundan en todo ello.

El ingrediente esencial para alcanzar la realización de los deseos, no obedece a ninguna pócima mágica, sino más bien los resultados se obtienen en la medida que se comienza a hacer algo por ellos. Confeccionarlos es una tarea laboriosa, donde se deben apostar todas las capacidades, con la conciencia plena de que uno mismo crea su destino. Porque pensar en uno escrito conduciría al individuo hacia una prisión, donde los pensamientos, las decisiones y los actos no servirían de nada; casi como estar maniatado. Así nuestra estadía en la vida, se tornaría aburrida o desesperante.

Desmenucemos el contenido de nuestros deseos. En la raíz estará la pauta a seguir para el cumplimiento cercano de lo que queremos. Y para reflexionar sólo sobre algunos ejemplos: El que pide salud ¿ha dejado de fumar, beber alcohol o comer excesivamente? La que deseó amor ¿lo ha experimentado hacia ella misma? Los que pidieron trabajo ¿saben ser responsables y apasionados por lo que hacen? Si bien es cierto que muchas veces existen condiciones adversas, para realizar lo deseado, también es una realidad la frase aquella que reza: “cómo quieres sacarte la lotería, si ni siquiera has comprado el boleto”. La acción y el esfuerzo son los mejores aliados para favorecer cualquier situación de esperanza, o en contra de aquellas que resultan incómodas y hasta para sobreponerse ante cualquier desgracia.

Los deseos persiguen un fin: la felicidad. Definirla y describirla puede ser complejo. Sin embargo, para unos, ésta radica en honores y distinciones; para otros, en riqueza o derroches, habrá los que digan que diversión, los más se la adjudican al placer. Todo depende de la percepción individual. ¿Quién sabe ser feliz con lo que tiene? Quizá la respuesta la tenga el budismo. Desde el punto de vista de esta religión, es preferible no desear nada, para evitar la angustia. Según esta doctrina es la avidez por la riqueza, la felicidad y otras formas de disfrute egoísta la que causa el sufrimiento. Por tanto los budistas creen que esta avidez nunca puede ser satisfecha porque está arraigada en la ignorancia y aseguran que mediante el esfuerzo propio se puede lograr el estado de paz y dicha eterna, sin necesidad de factores externos.

Lo cierto es que pareciera que el propósito fundamental del ser humano es sentirse incompleto. Por lo que se vuelve irrefrenable, en este mundo actual y desde tiempos inmemorables, dejar de desear algo. Ya Aristóteles, uno de los grandes filósofos de la antigüedad, sostenía que sin ciertos bienes superficiales la felicidad es casi imposible de alcanzar, pues aunque no basten, ayudan a llenar los vacíos, aún de las más increíbles codicias.

Lo trascendental de los deseos es que cada persona tiene la oportunidad de tomar las riendas de su continua búsqueda. Ir tras los ideales contribuye al aprendizaje y a la experiencia. El movimiento nos revela la libertad. Aceptemos nuestras condiciones y nuestro pasado, asumamos la vida como es en el momento y edifiquemos a partir de ahí todos nuestros deseos. Hagámonos felices, sin olvidar que todos tenemos la misma meta. Procuremos no ser causantes de la desdicha de otros.

Así cualquier cosa por mínima que parezca cuando se logre conseguir, siempre se convertirá en un preciado regalo de la vida, que hemos deseado con nuestro corazón y forjado con nuestras manos. No sueñes tu vida, vive tu sueño e incluye a los que más quieres. Tú eliges qué hacer con este tiempo que te ha sido concedido.


18 septiembre 2006

Ilusiones de un fantasma

Pedí un minuto para orinarles
las paredes a los perros.
Los dedos humedecidos con la sangre
me vuelven intranquilamente humano
un invasor sonriente
allanado por la nada.
Los pies son llamas.

11 septiembre 2006

Este adiós

Sobre las paredes
amanece la sombra de las cosas
y atestigua el abandono.

Detrás de tu partida
hay un olor a hierbabuena.
Delante tuyo
el quehacer de un espejo
y mis manías.

Inmediato
el cielo se erosiona
y se vuelven lentas
las palabras que reían.

Con la ironía de tus pasos
mis manos ni se mueven.
Este adiós nunca termina.

25 agosto 2006

Nubes

Hoy nada más quiero yo ver.
Y llovió.

24 agosto 2006

Razón oculta

La oscuridad es cierta.
Hay un campo
abierto a los latidos.
Dos cuerpos
que no hacen ruido.

Lejana la espesa tormenta.

Hay días
para morir tranquilo
y otros

para matar despacio.

17 agosto 2006

Vaquero galáctico

He conocido a un verdadero vaquero galáctico, sólo que él usa una pistolita de agua. Tres veces se ha querido suicidar con ella. La peor, dice y le cambia el gesto, fue cuando en un arranque de desesperación diarreica se la metió por la boca y disparó, pero el error que le salvó la vida fue que la resaca que traía le fue mejorada al ingerir el vital líquido.

30 junio 2006

Paso muerto

El asunto del beso no es poseerlo, sentirlo y cobijarlo en un recuerdo. Es no saber qué hacer con sus misterios de humedad volátil. Paso muerto cuando se agita del aire al suelo la quimera del amante, que besa desde la inmortalidad la guerra y muere a la orilla arrasado por las olas que nunca fueron.

23 mayo 2006

Vida glacial

A Patricio le toma dos minutos bajar por el rastrillo, guardado en el congelador, para iniciar con su ritual de todos los días. Sin gérmenes, le dice María, con su risita inédita a mitad del rito de las navajas y el jabón. Él asiente hasta que deja de oír su ridícula, variable y evolutiva teoría que duró todo el tiempo mientras se miró en el espejo y que versaba sobre la hibernación en la fauna microscópica, cosa que solía divertirle.

Hoy parece que es el día. Después de verle sonreír con el rostro aún mojado, a María se le ocurrió que no sería necesario mentir y fumó para oler sus propios, lejanos días, y reforzar que su tragedia no era más poderosa que ella. Nadie lo anunció y ella fue incapaz de presentirlo. Cuántos años de quererlo apenas planear y simple surgió de momento.

Ágil y reservada dijo: Estoy adentro, Patricio, y tengo frío. Retumbó la voz en la cabeza de Patricio, quien pensó una vez más solo en los gérmenes congelados, retorcidos y malditos, mientras la despedía con un beso y la idea clara que esto no era un sueño, sino una vida de trapos amarrados a la que alguna vez llamaron paraíso.

22 mayo 2006

Pasadas las 12

El reloj, una vela y esas garras como estrellas.

19 mayo 2006

Simetría

Dulces la sangre y los aromas.
La saliva que baja despacito
atrapó un sueño que te toca.
Tu mitad izquierda me desvía
la derecha ni se asoma.

15 mayo 2006

Inmediaciones

Con una mano meter los meses, apretados, en cualquier bolsillo y sentarse a creer lo respectivo. Soñar para hurgar, después fumar. Abandonar los paraísos, sin la búsqueda específica. Alimentarse del alivio que provocaron los besos. Apagar el silencio con el interior latiendo. Llorar lo ganado, reír lo perdido y soltar las manos tras los deseos. Mirar por la ventana hacia cualquier compás que redoble el vacío. Hacer la mueca difícil y acordarse de los mosquitos y hasta de Dios.

11 mayo 2006

Monstruo

El tiempo es una dimensión para mortales. Lo comprendí cuando fui creado y arrojado al filo de la noche. En estas rúas, un solo sonido para atravesar los bosques milenarios y la urbe de mortales cuesta oro y sangre. Mas los pasos siempre urgen hacia la sobrevivencia misma. Soy mi propia pócima secreta, el polvo que no pisarán tus hijos, la oscuridad latiendo eterna. Y vengo a saldar el grito de los míos, con los dientes y las garras, con la destreza fiera que me confirió el destino. Olvida tu alma y el azul de los cielos, ofrecé el chuchillo a la luna de plata, vacía tu vieja historia y no esperes demasiado. Hay un mundo sin ataduras y con insomnio: Un cristal para romper a tientas.


09 mayo 2006

Decorosa

Un vestido largo
que le cubra los tobillos
un vestido gris
imaginario
para la elefanta rosa
sentada en la fuente
esperando
algún sonido.

06 mayo 2006

Sueños, espirales, margaritas

He llegado a la hora en que hasta Dios duerme. Un trazo líquido baja en la garganta. Espero el sonido de la puerta rechinante tras olvidar las huellas de mis manos. Quién ha dicho que la sombra es impalpable. Vengo de atrapar sueños y pisotear las margaritas. Fui a venderle el lustro a los zapatos demorados, a cambiar las espirales al tiempo enrelojado. La boca tibia empaña los cristales o ama su verdad humedecida. Los animales están dormidos, sobrios y dormidos. Controlo el fuego con los dedos y con los ojos la claridad del pensamiento. Madrugo. En la luz la sangre es como el viento.

05 mayo 2006

Una mosca y siete muertes para dejar de leer

Nada. Lentamente, no me dices nada. Abates tus alas a lo lejos. Y te dejas ver volar, en cada espacio de la habitación. Me quedo contigo, a pesar de tu estratosférica mirada que me alcanza a reconocer como el asesino que sostiene el periodico de ayer. Condenada estás a morir entre la a y la t de la nota roja donde murieron seis.

30 abril 2006

Vuelve

Si nos unió algo fue la letra. La que no se borra. La que no se escribe. La que no se moja ni incinera. La letra. La que pronta dice cómo se dividen los días en hoy y los ayeres. La que con la espera de cigarros consumados huyó de los impulsos y con los sueños se entreteje. La que arrastró tu mundo por mis rieles herrumbrados. Tren de ruidos siderales. Cada noche vuelve.

10 abril 2006

Hora calculada

Sangre en el mismo lugar,
es la hora calculada
abierta trampa
de dientes camaleón.

Página 23

Deambulando en la vasta tierra del azar y la cibernética encuentro en Despacito y buena letra las siguientes instrucciones para hallar otro azar y más letras.


Tome el libro más cercano.
Ábralo en la página 23.
Busque la quinta oración.
Postéela en su blog junto con estas instrucciones.



"Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido".

[Memoria, La arena errante. José Emilio Pacheco]

29 marzo 2006

Hormigas

Quieren llegar al paraíso,
broncearse las barrigas,
cambiarse los zapatos
y marcharse de por vida.

09 marzo 2006

Proveniencia

Anunciada la voz
en primer llanto
el mediodía desasió
un brillo milenario.
Te hiciste entonces
de los ojos más sagrados
donde reverberan
los tiempos inexactos.

07 marzo 2006

Aguamarina y terciopelo

Desde los pálidos roces
en las manos de aguamarina

y terciopelo
una traición imaginaria
se vuelve urgente mariposa
con aires amarillos
y alas escarpadas
detenida en la atisbo
delira

en improbable flama.

18 febrero 2006

Sin título

En esta espera tributaria
el acontecer de la saliva
desmorona las paredes
y los días.

03 febrero 2006

Retrato a oscuras

El papel escrito
con tus labios
detrás de la puerta
está colgado.

Ha dibujado
el espejo entero
con el tiempo ahogado
los cuerpos encendidos.

Imposibles

Te inhalé con la maravilla
dispersa de las gotas.

Una luz y la neblina.
Tiempos transparentes
imposibles
en un atardecer
donde llovía.

02 febrero 2006

Podredumbre



Si me son devueltos los pies
no pararé de correr
dentro de este vértigo.

Llegaré a la lujuría
de saber qué hacer
para desmembrar
la pudrición
de tu rengo pensamiento.

29 enero 2006

Una realidad diferente

Contintasangre
Columna de no-tan roja
alejandro hernández lópez
Escritor y promotor cultural

Juan Antonio Tenorio Xolalpa fue localizado en el interior de un flamante vehículo, dentro de una propiedad privada, en algún exclusivo fraccionamiento de la ciudad de Xalapa, Veracruz, México. Durante dos días -por su fuerte estado de shock emocional- merodeó por calles, andando sin andar, como cargando sólo la mitad de la vida.
El hallazgo del cuerpo muerto de su joven pareja, alertó a todos los patrulleros, a través de la radio de frecuencia cerrada, y para entonces gente ya lo buscaba. Los altos mandos se encargaban del caso.
En su dispersión interior juró ante los patrulleros y los agentes de seguridad pública, dentro de un automóvil, en el garaje que no era de su propiedad: “Estoy preparando una serenata para mi novia, shtttt. Guarden silencio.”
Tenia cuarenta y ocho horas que no se miraba el rostro. Hasta que tuvo en sus temblorosas manos la credencial de un supermercado. Innecesariamente, trataba de reconocerse: Exempleado de un banco. Adicto a las drogas. Potencial asesino. Ahora él, es Juan.
La realidad de una percepción no cotidiana, hasta ayer, siempre fue mejor que su vida. Noventa y seis horas antes a su captura, fue consumido emocionalmente por la paranoia que lo mantuvo dentro de un departamento acompañando en la cama al inerte cuerpo, recordando la tragedia y cómo fugarse de su realidad, igual que ambas vidas tiradas por la vieja ventana, la misma por donde los sueños un día entraron.
En el letargo de su mente, su escasa mente, a ratos sólo efímeras gotas venidas de la regadera le hacían recordar –quizás- aquellas mañanas donde ambos eran despertados completamente del sueño, cuando diariamente -por el trabajo desempeñado- tenían un hábitat, las sonrisas de los amigos y qué llevarse a la boca.
Cuántas imágenes, donde las risas se vuelven llantos, se hacen hilos que tejen nuestro destino y como títeres nos llevan a la escena el crimen, para ser el primer actor. El actor invitado bajo el disfraz de “algo en común”, el placer de compartir la intimidad, por resistir los secretos, construyendo entre fuertes vientos los ríos de nubes, todo por esperar los juguetes de los niños.
Seis meses atrás, con el desconocimiento y la ignorancia, tanto de las emociones de su vida, como del uso de sustancias, se dio cuenta que se daba cuenta. Le gustaba correr en motocicleta, que el aire entrara en su boca por la velocidad en majestuosa armonía sobre dos ruedas, con los sentidos periféricos extraviados, totalmente dopado.
Este ahora pobre diablo, cuando niño nunca fue un diablillo. Jamás se le ocurrió tener pensamientos donde la vida fuera barata y prescindible. Desde ese tiempo, también ya existía nuestro mayor entusiasmo por combatir las adicciones: “No a las drogas, tú mereces vivir”.
No fue –entonces- su juventud y su descontrolado uso de sustancias llamadas, drogas. No, por seis meses de darle duro. Fue su ignorancia, su escaso sentido común, sus traumas, sus vacíos, su gastada realidad para creer que las sustancias ofrecen una mera coincidencia con la realidad, que hay que acabar con las emociones y la vida real, incluso que es necesario destruir hasta el mismo paraíso artificial en el que vive bajo su efecto.
A simple vista la conexión entre el consumo de drogas y el crimen podría ser no compleja. Aunque también podría encontrar de fondo otras explicaciones, determinaciones, juicios. No se intenta negar una relación, sino poner en tela de juicio otros enfoques.
El 26 de enero de 2006, empezó el orden de su historia, la del otro Juan Antonio Tenorio. El lado oculto del espejo, la otra vida, la de los condenados. Con un minuto de silencio aceptó, sin tomar en cuenta el recurso de apelación, en la rejilla segunda de prácticas del juzgado Primero de Primera Instancia, con sede en el penal de Pacho Viejo, Veracruz.
Escuchó y con su muerta mano estampó una débil firma en la notificación de la formal prisión. Apenas reconociendo en su nombre, su imagen; vislumbrando desde los huesos hasta la risa caer en letargo, en la urgencia de un sopor, la quietud de todos los sentidos. Borrar la historia, enterrar la muerte, hundirse en el mar.
De manera pronta y expedita la justicia aplicada, sentencia absoluta. El caso desteje la carne del viento que tiene el olor a la muerte, el asesino es capturado, pero en su cuerpo ya no existe, se ha perdido en la dispersión interior.
¿Fueron las drogas, lo ilícito de ellas, lo fantásticas que resultan, el placer de darse cuenta que se dio cuenta, el tener más de cinco torpes sentidos, el traje de la ignorancia apenas tejido con los hilos del placebo?. O bien, sujetarnos a que el crimen necesariamente debe ser asociado al uso indebido de drogas. El combate del narcotráfico compete a las autoridades encargadas del orden social, para eso están y cumpliendo. Combatir el uso y sobre todo el uso indebido no es tarea de un agente de seguridad pública, es responsabilidad directa de los padres o tutor, es sobre todo conocimiento de quien acude a ellas.
Ahora resalta la escasa información al respecto, el cúmulo de desinformación que nos invade por todos lados, como la obsoleta y añeja campaña: “Di no a las drogas”. Como si la paz, sólo fuera NO a la guerra.
Es una evidente falta de verdadero interés en programas preventivos y de educación, información fidedigna y comprometida con la realidad del problema, incluso en las escuelas oficiales en todos sus niveles. Los crímenes que las sustancias llamadas “drogas” envuelven, protagonizan, escandalizan, pero en el fondo asoman un problema de salud física, muchas veces mental incluyendo las depresiones, el estrés, digamos un cuadro de trastornos psicopatológicos.
Siempre, siempre, acompañado de una falsa información, una realidad distorsionada que bien podría ser el generador de esa fantasía hecha realidad: las drogas.
Y es entendible, en un pueblo que avanza de manera dispareja con la educación que por norma rige los criterios y derechos al uso de nuestro cuerpo, la higiene mental, la salud. Un lugar donde el amor no existe y aún se muestra vergüenza por enseñar a los jóvenes a desenvolver un preservativo.

20 enero 2006

Este letargo se va con Matilda

No es que ande nada más escondida de los días, a ratos, es la cadena de su propio eslabón perdido. Matilda, siempre amarilla, pinta sus labios con el dedo que apretó la espina en la rosa intacta. Quiere permanecer tirada en los jardines jugando a ser el hada que no termina de perderse. Quiere también con un soplo acomodar el tiempo cuando ama a solas y afónica de enmudecer los grillos. Se queda dormida mientras la luz intermitente deshace el día. Cuando despierta hay ruidos tan queditos como para arrullar su sueño. Ojos al cielo prefiere una pregunta --y en su rumor, el tacto-- y le dice al espejo negro que si soñar con su reflejo es la única verdad. Piensa que los perros con rabia lamen el llanto de los indecisos. Se llama a sí misma en un instante perdido, hay calderas sin nombre, un mensaje con sangre y ese suplicio sin carne.

Ciudad para callar

El trazo es gris.
La sombra, el inútil trayecto.
Desdoblo las esquinas de la calle.
Tengo puestos en la acera
los pies entumecidos,
un manojo de tiempo que arde
en los bolsillos
y esa taciturna manera
de estar vivo.

Fuego rojo

Donde quiera
mis manos
incendian
tus labios.

17 enero 2006

Más lejano

Inalcanzable el adiós por las orillas.
Tengo algo más lejano para darte
el abrazo diluido, la huella desgajada
esta piel resbaladiza

en el alma que se atora.

10 enero 2006

Penumbra toda

Te miro
tan pálida
regada en mis sentidos
y la penumbra toda
rodea la cicatriz

donde nos amamantamos
solo de luna.

09 enero 2006

Perro incierto

Apenas lo conozco. Ludo, no tengo otra forma de llamarlo, con la cabeza metida entre las patas encuentra su suerte, herido, bajo el asador construido de ladrillos del que nadie hace uso con suculentas carnes. Nunca ha tenido mejor destino que resguardar del gélido clima de invierno su ahora hambriento, confuso y demolido cuerpo. Difícilmente se entreven sus ojos oscuros. No ha perdido la conciencia pero sí la ruta hacia el hogar donde alguien lo espera. Huele mi mano cuando acerco un plato con tibios huesos. Creo que me mira atento al girar su cabeza de hebras pardas hacia el rincón donde le acomodo unos periódicos. Esta noche observo desde la ventana cómo duerme o muere en la patria callejera un perro incierto que de llorar se olvida.

05 enero 2006

Posición continua

Yo aquí
bajo los días
y sobre mí
la vida.

03 diciembre 2005

Azulado

El secreto es prometido a la mar. He contado tus sentidos enredados en los míos cuando temblaba el miedo con el viento y no por su razón animal. Soy el caracol en espera de la playa, una huella pálida que la espuma arranca y en azul se mancha.

Preciso silencio

23 noviembre 2005

La eternidad de un sueño

Ven a mí
cuantas veces
te sea sentenciado.

Ven a vivir
que morir
no es más
necesario.

04 noviembre 2005

Sin sentencias

En la tregua atroz
de los jardines
es donde puebla
la sangre del soldado.

12 octubre 2005

Muerte

Muerte de alas gigantes,
rapiña consumada.
Qué vuele la muerte
y cargué con las madrugadas,
qué se lleve todo
y que se vuelva humana.

11 octubre 2005

Humo

En el estupor un grito
incandescente
que me apaga.

Sobre los días

Amanece el mar sobre los días.
Una partitura gris
se deshoja en la condena.

Las manos temen, solas,
arrebatarse
el mundo de las horas.

Sombra blanca

Sobre el lecho intacto
una sombra blanca
despulpa mis sentidos.

Hay

Hay derivas continentales
lava sobre este pecho
donde quiera una tormenta
el papel arroz ardiendo.

Así, noches voluptuosas
que extravían
sus estrellas,
para volverlas mito.

07 octubre 2005

Para sangrar la sed

Hay noches donde el tiempo mantiene sujeta la cabeza al cuerpo del ayer. El último sorbo al humo de un cigarro sabe a la melancolía densa, insalvable, con que se va hilvanando un sueño, más lejano que el poder. Breve y acre, ha sido su boca clara. Sueltas y torpes, mis madrugadas, donde me muevo entre el silencio y el musitante ritmo de las demoras.

A la media vuelta, con el paso obligado, ella vaciará los sueños en los días otros, en aquellas trampas de desgarrar la calma y sangrar la sed. Volcando las palabras tersas se irá perdiendo con la noche falsa. Detrás de ella, con las manos quietas me quedaré al alba, con la esperanza hundida en su flor de piel.

05 octubre 2005

Así

Llegarás hasta aquí
como cuando el rayo equivoca
el otoño en sus días.
Y te irás
con mi sombra,
perdida.