Si nos unió algo fue la letra. La que no se borra. La que no se escribe. La que no se moja ni incinera. La letra. La que pronta dice cómo se dividen los días en hoy y los ayeres. La que con la espera de cigarros consumados huyó de los impulsos y con los sueños se entreteje. La que arrastró tu mundo por mis rieles herrumbrados. Tren de ruidos siderales. Cada noche vuelve.
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30 abril 2006
10 abril 2006
Página 23
Deambulando en la vasta tierra del azar y la cibernética encuentro en Despacito y buena letra las siguientes instrucciones para hallar otro azar y más letras.
Tome el libro más cercano.
Ábralo en la página 23.
Busque la quinta oración.
Postéela en su blog junto con estas instrucciones.
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"Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido".
[Memoria, La arena errante. José Emilio Pacheco]
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido".
[Memoria, La arena errante. José Emilio Pacheco]
29 marzo 2006
Hormigas
Quieren llegar al paraíso,
broncearse las barrigas,
cambiarse los zapatos
y marcharse de por vida.
broncearse las barrigas,
cambiarse los zapatos
y marcharse de por vida.
09 marzo 2006
Proveniencia
Anunciada la voz
en primer llanto
el mediodía desasió
un brillo milenario.
Te hiciste entonces
de los ojos más sagrados
donde reverberan
los tiempos inexactos.
en primer llanto
el mediodía desasió
un brillo milenario.
Te hiciste entonces
de los ojos más sagrados
donde reverberan
los tiempos inexactos.
07 marzo 2006
Aguamarina y terciopelo
Desde los pálidos roces
en las manos de aguamarina
y terciopelo
una traición imaginaria
se vuelve urgente mariposa
con aires amarillos
y alas escarpadas
detenida en la atisbo
delira
en improbable flama.
en las manos de aguamarina
y terciopelo
una traición imaginaria
se vuelve urgente mariposa
con aires amarillos
y alas escarpadas
detenida en la atisbo
delira
en improbable flama.
18 febrero 2006
03 febrero 2006
Retrato a oscuras
El papel escrito
con tus labios
detrás de la puerta
está colgado.
Ha dibujado
el espejo entero
con el tiempo ahogado
los cuerpos encendidos.
con tus labios
detrás de la puerta
está colgado.
Ha dibujado
el espejo entero
con el tiempo ahogado
los cuerpos encendidos.
Imposibles
Te inhalé con la maravilla
dispersa de las gotas.
Una luz y la neblina.
Tiempos transparentes
imposibles
en un atardecer
donde llovía.
dispersa de las gotas.
Una luz y la neblina.
Tiempos transparentes
imposibles
en un atardecer
donde llovía.
02 febrero 2006
Podredumbre
Si me son devueltos los pies
no pararé de correr
dentro de este vértigo.
Llegaré a la lujuría
de saber qué hacer
para desmembrar
la pudrición
de tu rengo pensamiento.
no pararé de correr
dentro de este vértigo.
Llegaré a la lujuría
de saber qué hacer
para desmembrar
la pudrición
de tu rengo pensamiento.
29 enero 2006
Una realidad diferente
Contintasangre
Columna de no-tan roja
Columna de no-tan roja
alejandro hernández lópez
Escritor y promotor cultural
Juan Antonio Tenorio Xolalpa fue localizado en el interior de un flamante vehículo, dentro de una propiedad privada, en algún exclusivo fraccionamiento de la ciudad de Xalapa, Veracruz, México. Durante dos días -por su fuerte estado de shock emocional- merodeó por calles, andando sin andar, como cargando sólo la mitad de la vida.
El hallazgo del cuerpo muerto de su joven pareja, alertó a todos los patrulleros, a través de la radio de frecuencia cerrada, y para entonces gente ya lo buscaba. Los altos mandos se encargaban del caso.
En su dispersión interior juró ante los patrulleros y los agentes de seguridad pública, dentro de un automóvil, en el garaje que no era de su propiedad: “Estoy preparando una serenata para mi novia, shtttt. Guarden silencio.”
Tenia cuarenta y ocho horas que no se miraba el rostro. Hasta que tuvo en sus temblorosas manos la credencial de un supermercado. Innecesariamente, trataba de reconocerse: Exempleado de un banco. Adicto a las drogas. Potencial asesino. Ahora él, es Juan.
La realidad de una percepción no cotidiana, hasta ayer, siempre fue mejor que su vida. Noventa y seis horas antes a su captura, fue consumido emocionalmente por la paranoia que lo mantuvo dentro de un departamento acompañando en la cama al inerte cuerpo, recordando la tragedia y cómo fugarse de su realidad, igual que ambas vidas tiradas por la vieja ventana, la misma por donde los sueños un día entraron.
En el letargo de su mente, su escasa mente, a ratos sólo efímeras gotas venidas de la regadera le hacían recordar –quizás- aquellas mañanas donde ambos eran despertados completamente del sueño, cuando diariamente -por el trabajo desempeñado- tenían un hábitat, las sonrisas de los amigos y qué llevarse a la boca.
Cuántas imágenes, donde las risas se vuelven llantos, se hacen hilos que tejen nuestro destino y como títeres nos llevan a la escena el crimen, para ser el primer actor. El actor invitado bajo el disfraz de “algo en común”, el placer de compartir la intimidad, por resistir los secretos, construyendo entre fuertes vientos los ríos de nubes, todo por esperar los juguetes de los niños.
Seis meses atrás, con el desconocimiento y la ignorancia, tanto de las emociones de su vida, como del uso de sustancias, se dio cuenta que se daba cuenta. Le gustaba correr en motocicleta, que el aire entrara en su boca por la velocidad en majestuosa armonía sobre dos ruedas, con los sentidos periféricos extraviados, totalmente dopado.
Este ahora pobre diablo, cuando niño nunca fue un diablillo. Jamás se le ocurrió tener pensamientos donde la vida fuera barata y prescindible. Desde ese tiempo, también ya existía nuestro mayor entusiasmo por combatir las adicciones: “No a las drogas, tú mereces vivir”.
No fue –entonces- su juventud y su descontrolado uso de sustancias llamadas, drogas. No, por seis meses de darle duro. Fue su ignorancia, su escaso sentido común, sus traumas, sus vacíos, su gastada realidad para creer que las sustancias ofrecen una mera coincidencia con la realidad, que hay que acabar con las emociones y la vida real, incluso que es necesario destruir hasta el mismo paraíso artificial en el que vive bajo su efecto.
A simple vista la conexión entre el consumo de drogas y el crimen podría ser no compleja. Aunque también podría encontrar de fondo otras explicaciones, determinaciones, juicios. No se intenta negar una relación, sino poner en tela de juicio otros enfoques.
El 26 de enero de 2006, empezó el orden de su historia, la del otro Juan Antonio Tenorio. El lado oculto del espejo, la otra vida, la de los condenados. Con un minuto de silencio aceptó, sin tomar en cuenta el recurso de apelación, en la rejilla segunda de prácticas del juzgado Primero de Primera Instancia, con sede en el penal de Pacho Viejo, Veracruz.
Escuchó y con su muerta mano estampó una débil firma en la notificación de la formal prisión. Apenas reconociendo en su nombre, su imagen; vislumbrando desde los huesos hasta la risa caer en letargo, en la urgencia de un sopor, la quietud de todos los sentidos. Borrar la historia, enterrar la muerte, hundirse en el mar.
De manera pronta y expedita la justicia aplicada, sentencia absoluta. El caso desteje la carne del viento que tiene el olor a la muerte, el asesino es capturado, pero en su cuerpo ya no existe, se ha perdido en la dispersión interior.
¿Fueron las drogas, lo ilícito de ellas, lo fantásticas que resultan, el placer de darse cuenta que se dio cuenta, el tener más de cinco torpes sentidos, el traje de la ignorancia apenas tejido con los hilos del placebo?. O bien, sujetarnos a que el crimen necesariamente debe ser asociado al uso indebido de drogas. El combate del narcotráfico compete a las autoridades encargadas del orden social, para eso están y cumpliendo. Combatir el uso y sobre todo el uso indebido no es tarea de un agente de seguridad pública, es responsabilidad directa de los padres o tutor, es sobre todo conocimiento de quien acude a ellas.
Ahora resalta la escasa información al respecto, el cúmulo de desinformación que nos invade por todos lados, como la obsoleta y añeja campaña: “Di no a las drogas”. Como si la paz, sólo fuera NO a la guerra.
Es una evidente falta de verdadero interés en programas preventivos y de educación, información fidedigna y comprometida con la realidad del problema, incluso en las escuelas oficiales en todos sus niveles. Los crímenes que las sustancias llamadas “drogas” envuelven, protagonizan, escandalizan, pero en el fondo asoman un problema de salud física, muchas veces mental incluyendo las depresiones, el estrés, digamos un cuadro de trastornos psicopatológicos.
Siempre, siempre, acompañado de una falsa información, una realidad distorsionada que bien podría ser el generador de esa fantasía hecha realidad: las drogas.
Y es entendible, en un pueblo que avanza de manera dispareja con la educación que por norma rige los criterios y derechos al uso de nuestro cuerpo, la higiene mental, la salud. Un lugar donde el amor no existe y aún se muestra vergüenza por enseñar a los jóvenes a desenvolver un preservativo.
20 enero 2006
Este letargo se va con Matilda
No es que ande nada más escondida de los días, a ratos, es la cadena de su propio eslabón perdido. Matilda, siempre amarilla, pinta sus labios con el dedo que apretó la espina en la rosa intacta. Quiere permanecer tirada en los jardines jugando a ser el hada que no termina de perderse. Quiere también con un soplo acomodar el tiempo cuando ama a solas y afónica de enmudecer los grillos. Se queda dormida mientras la luz intermitente deshace el día. Cuando despierta hay ruidos tan queditos como para arrullar su sueño. Ojos al cielo prefiere una pregunta --y en su rumor, el tacto-- y le dice al espejo negro que si soñar con su reflejo es la única verdad. Piensa que los perros con rabia lamen el llanto de los indecisos. Se llama a sí misma en un instante perdido, hay calderas sin nombre, un mensaje con sangre y ese suplicio sin carne.
Ciudad para callar
El trazo es gris.
La sombra, el inútil trayecto.
Desdoblo las esquinas de la calle.
Tengo puestos en la acera
los pies entumecidos,
un manojo de tiempo que arde
en los bolsillos
y esa taciturna manera
de estar vivo.
La sombra, el inútil trayecto.
Desdoblo las esquinas de la calle.
Tengo puestos en la acera
los pies entumecidos,
un manojo de tiempo que arde
en los bolsillos
y esa taciturna manera
de estar vivo.
17 enero 2006
Más lejano
Inalcanzable el adiós por las orillas.
Tengo algo más lejano para darte
el abrazo diluido, la huella desgajada
esta piel resbaladiza
en el alma que se atora.
Tengo algo más lejano para darte
el abrazo diluido, la huella desgajada
esta piel resbaladiza
en el alma que se atora.
10 enero 2006
Penumbra toda
Te miro
tan pálida
regada en mis sentidos
y la penumbra toda
rodea la cicatriz
donde nos amamantamos
solo de luna.
tan pálida
regada en mis sentidos
y la penumbra toda
rodea la cicatriz
donde nos amamantamos
solo de luna.
09 enero 2006
Perro incierto
Apenas lo conozco. Ludo, no tengo otra forma de llamarlo, con la cabeza metida entre las patas encuentra su suerte, herido, bajo el asador construido de ladrillos del que nadie hace uso con suculentas carnes. Nunca ha tenido mejor destino que resguardar del gélido clima de invierno su ahora hambriento, confuso y demolido cuerpo. Difícilmente se entreven sus ojos oscuros. No ha perdido la conciencia pero sí la ruta hacia el hogar donde alguien lo espera. Huele mi mano cuando acerco un plato con tibios huesos. Creo que me mira atento al girar su cabeza de hebras pardas hacia el rincón donde le acomodo unos periódicos. Esta noche observo desde la ventana cómo duerme o muere en la patria callejera un perro incierto que de llorar se olvida.
05 enero 2006
03 diciembre 2005
Azulado
El secreto es prometido a la mar. He contado tus sentidos enredados en los míos cuando temblaba el miedo con el viento y no por su razón animal. Soy el caracol en espera de la playa, una huella pálida que la espuma arranca y en azul se mancha.
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